Miro mi cuerpo a diario... y hoy lo reconozco por completo, de pies a cabeza.
Mis labios pareciera que han formado dibujos y líneas por cada aliento compartido, las líneas más bellas.
Mis ojos, se han vuelto tímidos y más abiertos, llevan luceros dentro, luceros que no quieren escapar...
La luna continúa provocando el asombro de antaño, el escalofrío y las lágrimas sin ser estruendosas...
Es dulce el sabor de todo, es sutil la forma en que se me presentan las formas actuales de mi ser.
No he perdido las ganas de respirar todos los días, no he perdido los suspiros o la costumbre de fantasear.
Suaves son los sonidos que beben mis oídos,
Mis manos están llenas de raíces.
Y pareciera que tengo un chelo eterno entre las piernas, haciendo música al caminar...
Me encuentro más etérea y a la vez más terrestre...
Mis miradas se han volcado a la observación y solo logran ver lo benévolo de la naturaleza.
Mis palabras siguen siendo tan mías y tan yo, sin que me disguste.
El insomnio y el ver el amanecer se han convertido una adicción, a la vida...
Ya no le tengo miedo al espejo, ni a mí o lo que soy... sencillamente apasionada.
Alargando la respiración.
Aguardando... sosteniendo la respiración sin demasiada paciencia, sin demasiada calma, aguardando el momento idóneo para dar la bocanada.
15.5.12
12.4.12
Reflexiones absurdas... sin métrica o ritmo.
La queja constante es que no me quieres... aunque no dejas de hacerte presente.
Por primera vez admito, por escrito y firmado, que tengo ganas de ser tu gran y eterno amor...
Y no de esos, secretos o platónicos, si no de los fotografiados y bien sabidos.
Me parecería divino despertar y que me miraras fijamente y en silencio, divino poder despertar a lado de ti, pero hasta ahora esto es lo que tengo... un sin fin de confusiones.
Sería algo insólito, que no fuera yo la que te pienso constantemente o que fuera yo la que te buscara para decirte que ya no puedo dejar de ver tus labios sin desearlos. Insólito confesar que me hago daño sin que lo sepas... sin que ni siquiera lo desees.
La queja constante es que me miras demasiado...
Porque que pasará cuando dejes de hacerlo... hoy no significa nada.
Lo peor de todo esto, es que espero, sentada, parada, trabajando, manejando... el momento de verte de nuevo. El momento de tu llamada, las horas que pasamos juntos, las risas que compartimos.
Espero que aún no te hayas dado cuenta como te veo, o a tu cuerpo, como cuento las veces que me tocas, como sonrío sola cuando te recuerdo. Lo espero de veras, pues comenzaría a limitar mi análisis de ti y de tu movimiento.
La queja es que eres un ser lleno de defectos y por más que los busco, los encuentro y los memorizo, no importan un carajo, al final... siempre eres perfecto.
Sería fatal, que me quisieras, volverme tu gran amor eterno, fotografiado y universalmente sabido, que me miraras al despertar, al amanecer , atardecer, anochecer, que dejaras plasmados tus labios en mi piel, que fuera yo la que te dijera que me muero por vivirte y tenerte y tocarte, que me pensaras frecuentemente, que no me doliera o me hiciera daño y te quedaras, que me regalaras un millón de tus miradas, que cada una tuviera significado, que esperaras sentado, parado, trabajando, manejando pero conmigo, que nos llamáramos y riéramos y te dieras cuenta que te veo a ti, tu cuerpo, todo lo tuyo y lo que eres y lo que somos, que contáramos las veces que nos tocamos y no pudiéramos esperar a mañana.
Sería fatal que empezaran a importarme tus defectos y saber de cierto que eres perfecto... pero no para mí.
Rebeca Morales Domínguez.
Para ti, que no sabes nada...
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| Encerrada en mi. |
Y no de esos, secretos o platónicos, si no de los fotografiados y bien sabidos.
Me parecería divino despertar y que me miraras fijamente y en silencio, divino poder despertar a lado de ti, pero hasta ahora esto es lo que tengo... un sin fin de confusiones.
Sería algo insólito, que no fuera yo la que te pienso constantemente o que fuera yo la que te buscara para decirte que ya no puedo dejar de ver tus labios sin desearlos. Insólito confesar que me hago daño sin que lo sepas... sin que ni siquiera lo desees.
La queja constante es que me miras demasiado...
Porque que pasará cuando dejes de hacerlo... hoy no significa nada.
Lo peor de todo esto, es que espero, sentada, parada, trabajando, manejando... el momento de verte de nuevo. El momento de tu llamada, las horas que pasamos juntos, las risas que compartimos.
Espero que aún no te hayas dado cuenta como te veo, o a tu cuerpo, como cuento las veces que me tocas, como sonrío sola cuando te recuerdo. Lo espero de veras, pues comenzaría a limitar mi análisis de ti y de tu movimiento.
La queja es que eres un ser lleno de defectos y por más que los busco, los encuentro y los memorizo, no importan un carajo, al final... siempre eres perfecto.
Sería fatal, que me quisieras, volverme tu gran amor eterno, fotografiado y universalmente sabido, que me miraras al despertar, al amanecer , atardecer, anochecer, que dejaras plasmados tus labios en mi piel, que fuera yo la que te dijera que me muero por vivirte y tenerte y tocarte, que me pensaras frecuentemente, que no me doliera o me hiciera daño y te quedaras, que me regalaras un millón de tus miradas, que cada una tuviera significado, que esperaras sentado, parado, trabajando, manejando pero conmigo, que nos llamáramos y riéramos y te dieras cuenta que te veo a ti, tu cuerpo, todo lo tuyo y lo que eres y lo que somos, que contáramos las veces que nos tocamos y no pudiéramos esperar a mañana.
Sería fatal que empezaran a importarme tus defectos y saber de cierto que eres perfecto... pero no para mí.
Rebeca Morales Domínguez.
Para ti, que no sabes nada...
18.2.12
Tiempo perdido... Tiempo ganado.
En esta sala... que ha resguardado oscuridad y despertares, iluminación, romance e inspiración...
Entre velas, música y tinta... quisiera tanto que estuvieras aquí...
Desearía regresar el tiempo y haber sabido disfrutarlo como lo hago hoy.
Besarte despacio, sin prisa, detener el tiempo en ese instante, terrestre y sin neblina.
Aquí sigo fluyendo y en movimiento... en un lugar parecido, pero con nuevo matiz... Donde aún espero, sin lagrimas, sin lamentos...
Desando aveces regresar el tiempo...
Es cierto cuando digo que eres impulso para resurgir de la nada... ni la despedida, ni el silencio, ni mirarte de lejos han sido tan difíciles esta vez...
Te echo de menos, en la música, en un chelo, en el baile, cuando disfruto, cuando me río...
Te echo de menos en mis mejores y más bellos momentos.
Crezco solo de pensar que tu creces, que emprendes, que despiertas sonriendo y yo emprendo, me muevo y sonrío mejor.
No pensé conocerte nunca, mucho menos no conservarte... pero siempre es tiempo ganado, el que pasé contigo, el regalado sin pesar, donde he aprendido de ti y más de mí.
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Fotografía Pozos Gto.
24.10.11
Esta Sangre...
Que significa genética. Debilidad o Fortaleza.
Esta sangre, que brota por las arterias sanas o enfermas de mi cuerpo.
Que forma cada estructura de mi.
Que alienta a cruzar montañas, escalarlas o mirarlas desde abajo.
Esta sangre que delimita mi ser, del tuyo.
Que duele y sana y regenera o mata.
Esta sangre que es el combustible de mi cuerpo, de mi único y absoluto cuerpo,
este que no sabe otra cosa que ser yo...
En medio del insomnio premeditado...

El tiempo deja sus huellas, por la memoria y por la piel...
No es fácil deshacerse de los recuerdos que han marcado.
Aquellos que forman...
No es fácil poner fin a las palabras que circulan en la mente, guardadas con recelo en silencio.
De noche, cuando se baja la voz...
Cuando el ambiente baja de temperatura.
Donde todos nos resguardamos de la oscuridad...
No es fácil no aguardar el regreso, de ciertas sensaciones que los poros protegen con fuerza.
Decir adiós, de verdad decir adiós para siempre, implica tanta voluntad...
Implica el olvido en cierta medida, representa abrir las puertas a la absoluta soledad.
Y callar para siempre el sentimiento desmesurado.
Entender el final de las cosas, con su complicadísima estructura.
Con los altibajos intermedios y finales que conlleva dejar cualquier clase de adicción.
Dejar de sentir es complicado y volver a sentir es mucho más que cualquier complicación.
21.9.11
La poesía que me provocas.
Contigo el rumbo es fijo...
En silencio enterneces la última de las capas de mi piel.
Me provocas un noctámbulo pensamiento poético.
Contigo... se suscitan promesas eternas, como un epígrafe que llevo dentro.
Por ti, me comprometería a concentrar mis pensamientos hacia una dirección elevada,
dirigida hacia una conexión interna, superior y darte ese amor, que es mi verdadera y sincera naturaleza.
Prometería darte siempre lo mejor de mí... confiaría sin titubeo, en esa sintonía individual que somos, esa... que contribuye a nuestra mutua y continua gozosa expansión.
Haces resplandecer mis mejores facetas.
Provocas suspiros cálidos a destiempo.
Tu presencia es delicia, tus ausencias son satisfactoria inspiración.
Contigo... soy poesía pura.
5.8.11
Fragmentos de algunas historias importantes.
Si bien... hay que abrir las manos.
No fui yo la que perdió una parte del corazón...
No fui yo... la distancia o el tiempo.
No fui promesas hechas dibujo, trazos de historias. Tengo hoy una de mil líneas en mi obra que es tuya.
No fui escena con repetición o escenario desconocido, me conociste bien, pues soy transparente.
No fui lunas árabes, humo de larguile, no hubo danza... solo noches con ventanas abiertas, coloqué escaleras para que escaparas de la realidad.
No fui amores de la vida, no fui un film, ni una canción, solo soy historia escrita en un libro rojo. Fueron cientos de atardeceres, lunas con boca y cúmulos de luz.
No fui yo... la que te pudiera mostrar todas las esculturas del mundo o pueblos fantasma, solo soy la que busca corazones de hojalata por ahí. Solo te di silencio, solo fui yo y tuve miedo de mí.
No fui yo la madre de tus hijos vivos o la heroína del cuento. Simple y sencillamente no he sido yo.
No fui yo la madre de tus hijos vivos o la heroína del cuento. Simple y sencillamente no he sido yo.
Todos somos otras direcciones... todos pisamos diferente peldaño, somos ya nuevas dimensiones, todos somos cabezas y cuerpos con hilos que nos entretejen, que nos relacionan...
22.5.11
Ausencia de mí...
Perpetuidad, alianza eterna... del cuerpo que me acompaña, de este cuerpo que late, que camina con rumbo y sin él...
Que vive día a día mi ingratitud, que duele algunas veces por mi descuido.
Que acompaña mi soledad en silencio y sin queja.
Renace de las ruinas cada mañana, que aún palpita, se eriza, siente, siente tanto.
Se ruboriza como reacción por lo que lleva dentro, que soy yo...
Perpetua alianza, que aveces suena a maldición.
Por horas o minutos.
El cuerpo que me acompaña en mis pasiones pasajeras o las eternas.
Cuerpo con manos creadoras que espera con sosiego.
Perpetua alianza, inconveniente... pues no se detiene a demostrar lo que me pasa.
Y que aveces... goza de ausencia de mí.
19.5.11
Con intensidad desconocida...
Esto... es nuevo.
Confieso... que te llevo en la mente.
Memoricé tus facciones y me siguen sonriendo, llevo aún tus brazos marcados.
Reconozco el color de tu piel en la luna y mi creatividad se desnuda ante ti.
Siento tus labios como el primer día, con el primer beso...
Vibra tu mirada tras mi nuca, todavía siento tu respiración.
Te extraño... te extraño en silencio, sin fuerzas, con cautela, sin razón.
Confieso... que te llevo en la mente.
Memoricé tus facciones y me siguen sonriendo, llevo aún tus brazos marcados.
Reconozco el color de tu piel en la luna y mi creatividad se desnuda ante ti.
Siento tus labios como el primer día, con el primer beso...
Vibra tu mirada tras mi nuca, todavía siento tu respiración.
Te extraño... te extraño en silencio, sin fuerzas, con cautela, sin razón.
28.4.11
Detoxification...

Y con el un tanto amargo presentimiento, de que mi efecto sobre ti, se ha quedado sin aliento, ha finalizado, te estás desintoxicando.
Esos estímulos fantasiosos, muy dulces al oído, alimento del ego y caprichosos... ya comenzaron a cesar.
Debiera estar bien porque pienso que lo entiendo, porque incluso, podría decir que lo sabía... pero me siento como un muerto que respira y que camina.
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